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lunes, 9 de noviembre de 2009

NEUMONÍA capítulo 2

Viendo que la semana pasa y no mejoro y que además se acerca otro fin de semana, decido pedir hora con mi médico para el viernes temprano. Viernes 30, me ve la doctora e inmediatamente sospecha el diagnóstico…me envía de urgencia a hacer una radiografía y dice que en cuanto la tenga se la traiga Enrique…resultado NEUMONÍA ..ingreso inmediato en un centro adjunto al hospital, donde la atención será más tranquila que en el hospital.

Siento miedo, que pasará con los niños si me ingresan en el hospital, podrá Enrique sólo con todo. No imposible. Así que llamo a una amiga de toda la vida, me da un poco de apuro porque ella acaba de perder a su padre y no está en un buen momento. Le digo “Carmen tengo neumonía y me tienen que hospitalizar, no sé qué hacer con los niños”
“tranquila, dile a Enrique que los traiga esta tarde a las 6 y ya veremos cómo van saliendo las cosas”.

Llego al Clinic, me atienden rápidamente y me conectan el oxígeno, me sacan sangre y toman las constantes vitales. Todo es muy rápido, pero al menos me siento atendida, por fin hay alguien que me observa y me atiende. Allí durante 8 horas de observación y pruebas con y sin oxígeno, con y sin ventolín me cuidan enfermeras y médicos. El médico intentaba darme el alta y enviarme a casa, pero a las 9 de la noche y viendo que ya debía cerrar el centro (es centro de día) y yo volvía a tener fiebre y no saturaba bien de oxígeno decide enviarme al hospital Clinic (donde el domingo no me quisieron a tender por no tener fiebre en ese momento), me envían en ambulancia.

Enrique avisa a Carmen y los niños pasarán la noche allí (otro ángel en mi camino).

En el Clinic me aparcan en el pasillo de las camillas, así lo bauticé pues había tropecientas personas esperando ser atendidas y diagnosticadas, las dejaban en el pasillo hasta que decidieran a qué sala las enviaban o si les daban el alta. Se me hizo eterno, a las 12 de la noche le dije a Enrique: vete tranquilo a casa que aquí no me atenderán al menos hasta las 2 ó 3 de la mañana, ve a descansar un poco que llevas una semana sin dormir bien y no puedes caer ahora tu. Él se marchó a la 1 de la mañana y a mí me atendieron a las 2:30.

Viene la doctora de turno y me pregunta qué me pasa, que le cuente todo desde el principio. No estaba enterada de nada, no sabían ni siquiera que tenía una radiografía y que venía remitida de otro centro. Me enfadé y sin poder respirar bien por la ansiedad le volví a resumir toda la semana de calvario que llevaba y luego se dignó a buscar la radiografía y los informes médicos que traía. Después vino y me dijo que tenía NEUMONÍA….eso ya lo sé (pensé pero no dije nada). Así que nuevamente me sacaron sangre y me pusieron por la vena varios medicamentes, imagino que para bajar la fiebre, y algo para tranquilizarme. Luego a las 3 de la mañana me dan el antibiótico que ya me habían comenzado a dar en el otro centro y me trasladan a otra sala, me colocan en un box aislada con posible diagnóstico de gripe A y la orden de que el que entre allí debe llevar mascarilla. Intento dormir, pero es imposible, es una sala tranquila pero siempre hay algún paciente al que darle la medicación o cambiarle el pañal (la mayoría son hombres muy mayores), además una de las enfermeras de guardia no para de hablar con su compañero de guardia y la voz no es precisamente sutil.

Las horas van pasando y yo sin saber cuál es, es extraño estar sin reloj…pienso que debo dormir, pero entran a cambiarme la medicación, el suero, el no sé qué, total que así transcurre el tiempo hasta que traen a una chica al mismo box, escucho que el diagnóstico es semejante “posible gripe A” pero con el agravante de que es trasplantada de un riñón. Nos separan por una cortina, ella acompañada de su marido y a la espera que la valoren los médicos que le hicieron el transplante hace 4 años en el mismo hospital.

En fin, veo por la ventanilla que comienza a amanecer, empieza a haber más movimiento de gente, familiares que vienen a visitar a sus enfermos, cambio de turno de enfermeras y personal sanitario. Se me despierta el apetito, parece mentira llevo una semana sin probar alimento y comienzo a tener hambre….el tratamiento está haciendo efecto. Serán las 8 ó 9 de la mañana y comienzan a repartir el desayuno…un café descafeinado con leche y dos magdalenas….parece mentira me saben a gloria.

El tiempo transcurre sin parar, observas a través de la cortina que te aísla del resto cómo llega y sale gente, médicos, pacientes, amistades, familiares…cuánto movimiento hay en un hospital. Llega Enrique, los niños pasaron la noche con Carmen y a las 9:30 los llevaron a casa para que los aseara y les cambiara la ropa y luego a las 11 los volvieron a buscar para ir al futbol, al McDonald y pasar el día con ellos, a la espera de noticias mías. Allí se sienta a mi lado, charlamos y sale a hablar por teléfono con mi familia que llaman para saber cómo sigo. Mi vecina de cama recibe visitas sin parar, eso me distrae un poco. Yo me siento bien, me duele el pulmón un poco al toser pero es soportable. La doctora habla con Enrique y le dice que están esperando las pruebas de la gripe A y que luego tomará pautas. A la 1:30 Enrique se marcha a comer y yo pienso que debí pedirle que me trajera algo pues no sé si allí darán comida, se nota que me encuentro mejor y que no tengo nada más en qué pensar que en la comida. Para mi sorpresa me traen una super bandeja con dos platos, ensalada y fruta….cómo pueden dar tanta comida en un hospital (paella, pescado, ensalada, pan, manzana, agua) madre mía esto es un banquete yo no como tanta cantidad ni en mis buenos momentos jaja. Enrique llega en ese momento y también se sorprende, pero más al ver que estoy comiendo con tanto placer.

A las 5:00 de la tarde se marcha Enrique a buscar a los niños y darle un respiro a Carmen y su familia. Pero justo en ese momento viene la doctora para decirme que el resultado de gripe A es negativo y que me da el alta, con neumonía aguda pero que debo tener 10 días de reposo absoluto y seguir el tratamiento con antibiótico y paracetamol para la fiebre. Que a los 10 días debo recoger los resultados del cultivo que me hicieron para saber qué bicho me causó la neumonía y que me lleve el control mi médico.

Salí del hospital a las 7 de la tarde, fuimos a comprar las medicinas y a casa y luego Enrique fue a buscar a los niños. Los pobres estaban extrañados, sobre todo Sara pero felices al verme en casa, a pesar que estaba en cama.

Gracias Carmen, por cuidar de mis hijos y distraerlos. Gracias por ser tan buena amiga, por dejar un rato tus tristezas. Te quiero mucho.

Así que aquí estoy, en el ecuador del tratamiento, más aburrida que una ostra sin asomar la nariz a la ventana. Aprovechando a leer los libros que nunca tengo tiempo de leer y dando gracias a Dios por ayudarme a salir de esta.

Y mi ángel de la guarda sigue cuidando de mis niños, trayéndolos cada tarde del colegio e incluso llevándolos a merendar. Gracias amiga.

Hoy 9 de noviembre he vuelto al médico con los resultados de las muestras que me tomaron en el hospital. Es una neumonía bacteriana, pero me ha felicitado por la buena cara que hago y que respiro mejor.

Aún tengo unos días más de baja, no debo realizar ningún esfuerzo, pero puedo hacer vida cuasi-normal. Ya puedo salir a la calle, eso sí, muy abrigada y tapándome la boca y la nariz para que el aire frío no entre directo.

Este post me ha salido un poco largo, pero mejor soltarlo todo ya y salir de tanto mal.

A ver si me paso por los blogs y me pongo al dia que os tengo abandonadas.

4 comentarios:

De compras con Pebbles y Wilma dijo...

caramba, vaya odisea que has pasado, en fin, cuídate mucho y que te recuperes pronto cielo. Que bueno contar con tan buenos amigos. Muchos besos .

* Gislofam * dijo...

Ufff Juli, por favor..no sabía nada!!, me alegra que después del susto inicial estés recuperándote poquito a poco...

Cuídate mucho guapetona, y recuerda que los ángeles se rodean de ángeles.. ;)

Besitos y mimitos a montones!

Kinshasa dijo...

Jolines! vaya odisea hija mia!!!! cuidate mucho mucho,recuperate prontito!

Un besote

Teresa

Carmen Simón dijo...

Uf Juli, qué días tan horribles habrás pasado y lo desamparada que te habrás sentido hasta que te han atendido correctamente.

Estos días tengo a Rocío también con neumonía en casa. Antibióticos, reposo y demás, aunque si la ves no te lo crees. Si no tiene ataques de tos, está tan pancha. Los niños son la pera. En su caso el ángel es su pediatra de cabecera, que es un sol.

Un beso y recupérate bien.